Té verde para tener una piel joven

Té verde para tener una piel joven.

El té verde es una bebida muy saludable con infinitas propiedades. En China ya se consumía hace 5.000 años. Actualmente, una cuarta parte de todo el té verde  que se consume en el mundo, procede de Asia, concretamente de países como China y Japón.

Procede de una planta llamada Camellis sinensis, el proceso de producción varía según los países donde se lleva  a cabo. Por ejemplo, en China las hojas se calientan pero en Japón las secan sometiéndolo al vapor.

Curiosamente, el origen del té negro y del té verde es el mismo, proceden de la misma planta. Lo único es que el primero se deja fermentar y el segundo se somete a un proceso mucho más breve y, por ello, conserva mejor sus propiedades.

¿Cómo puedo utilizar el té verde para cuidar mi piel?

La mejor manera es tomando muchas infusiones de esta planta. Se trata de una bebida muy saludable:

Es antioxidante Ayuda a regular el colesterol Colabora en la prevención de las caries Tiene poderes diuréticos

También podemos idear varias fórmulas para aplicar la infusión sobre la piel: como potente limpiador, vaporizándola, tomando baños de vapor o mezclando los posos con crema hidratante y usarlo como mascarilla.

Ahora que ya sabemos cómo usarlo para cuidar nuestra piel, profundicemos un poco en la historia de esta curiosa planta.

Como hemos dicho, los primeros en usarlo fueron los chinos. Aunque, para ser exactos, era un producto que solo estaba al alcance de los más ricos.

En el siglo XVII llegó a Inglaterra, donde se extendió rápidamente su consumo. Y, en el XIX, los británicos empezaron a proyectar plantaciones en sus colonias de India, en vista de que eh China su producción venta había sido penalizada por el emperador.

¿Sabes cómo se produce el té verde?

En cualquier caso, existen muchos tipos diferentes de té verde. Los más conocidos o consumidos son:

  • Lung Ching: tiene un sabor dulce y una tonalidad dorada. Se recoge a mano en una provincia concreta de China, donde solo recolectan las dos hojas finales de cada rama para luego tostarlas de manera superficial.
  • Enmaicha: también llamado té del arroz porque en Japón lo mezclan con este cereal. Se suele tomar para acompañar a las comidas por sus propiedades digestivas.
  • Gunpowdwer: Una de las variedades más consumidas en el mundo. Tiene un sabor agridulce y se sirve en forma de bolas que luego se abren al calentarse el té. Se suele añadir en el preparado algo de menta y azúcar junto con el té. Sencha: su consumo está muy extendido en Japón y presenta un color amarillento.
  • Gyokuro: muy consumido en Japón.  Se protegen sus hojas de los efectos del sol durante tres semanas bajo toldos de bambú. Eso hace que cambie su sabor y la proporción de sus nutrientes. Es muy demandado.
  • Tai Mu Long Zhu: Es típico de la provincia china de Fujian. Sus brotes y hojas se enrollan en forma de perlas y se aromatizan con jazmín.
  • Matcha: Té verde en polvo, de alta calidad y usado durante la ceremonia del té japonesa. En realidad, se trata de las mismas hojas que se utilizan en la preparación del Gyuokuro, pero son trituradas en molinos de piedra.
  • Sencha: otro de los tés más consumidos. Lo recogen expertos en tés que tratan el capullo de la planta y las dos hojas superiores, las cuecen al vapor y las enrollan en forma alargada.

Debes tener en cuenta que el tipo de agua que usemos para prepararlo también afecta a su sabor: lo ideal es usar agua mineral o banda y no dejarla hervir. Conviene calentarla al máximo pero retirar el preparado del fuego cuando esté a punto de entrar en ebullición. Las hojas de té verde se vierten en el agua, justo antes de que llegue a su temperatura máxima.

El acto de servirlo es una de las partes más importantes a la hora de definir el sabor concreto de cada tipo de té verde. En todos los casos, es fundamental dejarlo reposar entre 5 y 10 minutos.

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