Un descenso a los infiernos: 4 años en una agencia de Social Media

Trabajé durante 4 años en una agencia de Social Media. Durante ese tiempo pude dilucidar cuales eran los 6 problemas esenciales e insalvables del mundo del marketing en redes sociales:

1) EL PÚBLICO OBJETIVO:

Sólo hay tres tipos de personas que se hacen fan de una página de quesos, seguros, ascensores o lavadoras en Facebook:

1) un sociópata

2) un cretino semisubnormal

3) el director de marketing de la marca de la página

Con frecuencia los tres tipos se mezclan o resulta imposible distinguirlos. El mundo está lleno de cursis, horteras y amantes de los «Buenos días», los «¿Te lo vas a perder?» y los «Por fin viernes». Pensad en esto: cada lunes, en Twitter, se alcanza trending topic con el hashtag #FelizLunes , ¿no os da auténtico miedo?

Ante este vendaval de miseria humana el Community Manager sólo tiene dos opciones: el suicidio o el contagio. Desgraciadamente pocos optan por lo primero.Algunos ni tan siquiera pueden, ya están muertos por dentro.

2) EL COMMUNITY MANAGER:

Tenéis que creerme, no hay profesión más espantosa que la de Community Manager (CM). Así, a grandes rasgos, podemos resumir la labor esencial del CM en un descenso diario, largo y angustioso a los abismos más recónditos, oscuros y tenebrosos del alma humana. Digamos que preferiría trabajar de chapero en la capital del ISIS que llevando el Facebook de Ausonia. La mayoría acaban muertos, devorados por sus gatos, en algún pisito de la periferia de las grandes capitales. Estudiaron periodismo, ¿qué se creían? Se lo merecen.

3) EL CLIENTE ( LAS MARCAS):

En el fondo, el pobre CM sólo cumple órdenes, órdenes de las marcas. Esas son las verdaderas culpables. En las redes sociales eran, son y serán timoratas y mantienen una vocación irremediable de intrascendencia. Las marcas, en España y salvo escasísimas excepciones, están en la red porque les han obligado los nuevos tiempos, se sienten como ese padre que acompaña a su hija a un concierto de Taburete y causan la misma vergüenza ajena que un cincuentañero con un piercing en la ceja y puesto de eme en un Arenal Sound.

A eso sumad otro factor esencial: el director de marketing. Si en una empresa no vales, que coño en una empresa, SI EN LA VIDA NO VALES, acabas de director de marketing. Este especimen es esa persona que ha conseguido marketinizarse a si mismo (engañarse a si mismo) haciéndose creer que es cojonudo, pero en lo más profundo de su ser sabe que no es más que una ESTAFA. Para tapar la única y pequeña sima de raciocinio y verdad que le queda en su alma, utiliza altas dosis de intervencionismo egomaniaco esquizofrénico. De este modo consigue sentirse parte de un probable éxito, cuando lo único que ha hecho ha sido poner piedras delirantes a cada paso que has dado hasta alcanzar la cima de una campaña ridícula, hortera e intrascendente. Jamás libera su presa y es normal: perdió toda la piel de sus rodillas para alcanzar el puesto y ahora no va a venir ningún publicista a decirle cómo hacer su trabajo.

4) LOS GURÚS DEL SOCIAL MEDIA:

No os engañéis, en España GURÚ quiere decir «el primero». Salvo honrosas excepciones, el GURÚ representa como nadie la esencia de la mediocridad: el triunfo de la cantidad sobre la calidad.

Muchos se hacen bloggers, muchos van a eventos, muchos ofrecen un contenido de mierda, muchos son entrepreneurs, muchos son tratados como dioses por las marcas, pocos pierden la virginidad antes de los 25. En los años 80 esta gente habría vivido con sus padres hasta los 60, hoy muchos ganan el triple que tú vendiendo humo a los gilipollas. Y otra cosa no, pero en España hay gilipollas para dar y tomar.

Capitanean una revolución (que, aleluya, ya comienza a dar síntomas de alarmante debilidad) desde 2009 y que consiste básicamente en decirte lo mismo que te decían hace 6 años pero usando, ahora, 12 redes sociales diferentes.

5) EXPERTOS EN SEO

Violadores profesionales de Cervantes o Quevedo en al altar de Google. Lo resumiré rápidamente: si me encuentro a un experto en SEO en mitad del Sáhara le tiro una anchoa.

6) LOS INFLUENCERS

Otra burbuja similar a la de los gurús, sólo que esta, está lejos de diluirse, no deja de crecer. Resumámoslo así: la cultura de la apariencia ha permitido que retrasados mentales que estarían chupando pollas a 5 euros en alguna gasolinera de la periferia, mongolos crónicos que estarían vendiendo hachís en un parque, cretinos egomaniacos en paro crónico por incapacidad intelectual o politoxicómanos incapaces de memorizar otra cosa que no fuese la tarjeta de débito de su madre, estén en la cresta de la ola. Es la democratización de la mediocridad. Establecen un curioso mecanismo simbiótico con la agencia convirtiendo la indignidad, la sociopatía y una enfermiza ausencia del sentido del ridículo en euros contantes y sonantes. Yoga, alimentación sana, viajes, autoayuda, vigorexia, moda, relaciones enfermizas con mascotas. rayos uva y faltas de ortografía son las nuevas sexo, mentiras y cintas de vídeo.

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