Aprendiendo a seguir adelante

Hola a todos.

Soy usuario (lector) de Menéame desde hace años pero hasta ahora nunca había sentido la necesidad de participar en esta comunidad.

Pero la verdad es que llevo una temporada bastante mala y me gustaría desahogarme un poco, tal vez incluso leer algunas palabras de ánimo de alguien que haya pasado por algo similar.

Hace 2 años murió mi madre, el maldito cáncer. Mi familia por parte de madre es muy pequeña, yo soy hijo único y ella también era hija única. Mi abuela, la madre de mi madre, vive sola desde hace 10 años que murió mi abuelo. Tiene 86 años ahora mismo e imaginad el golpe enorme que supone perder a tu única hija a esa edad.

Es algo que no sé cómo ha podido “superar”. En realidad, a todos nos cambió la vida para siempre.

Una llamada de tu padre a las 8 de la mañana un domingo de Agosto y toda tu vida da un giro de 180 grados. Pasas de ser un chico de 33 años algo inmaduro, pero alegre y con ilusión por la vida, a ser un adulto con todo lo que ello conlleva, sin ilusión por prácticamente nada.

Aprendes a lidiar con situaciones que hasta ahora nunca te había tocado porque se encargaba tu madre de ellas. Ese “trabajo silencioso” tan poco valorado muchas veces como cuidar de la abuela, no solo a nivel físico sino a nivel emocional, cuidar de tu padre, en la medida en que él se deje, y sin duda lo más complicado: aprender a conocerse y a cuidarse a uno mismo.

Al año siguiente del fallecimiento de mi madre, su gato, el cual recogí yo de la calle siendo un cachorro de un mes, muere de forma súbita teniendo 10 años. Soy un gran amante de los animales, pero para mi, ese peludo era algo más que un gato.

Era una conexión con mi madre. Una de las pocas que me quedaban. Cuando había alcanzado cierta estabilidad emocional, un año después de que muriese mi madre, la vida me vuelve a golpear. Para algunas personas puede parecer algo menor que una animal se muera y respeto esa visión de las mascotas.

Para mi, en el momento en el que yo estaba y tratándose de un gato que estuvo conmigo casi toda su vida hasta que me independicé y que desde entonces vivía con mis padres, fue un golpe muy duro.

Desde entonces, varios meses de medicación y dos años de psicólogo después, siento que, a veces, la vida me supera. Que una mala noticia hace que se me revuelva todo, conectando con la parte más depresiva de mi.

Cuando ocurre algo negativo que afecta a algo o alguien que me importa, mi mente se inmoviliza, se me quita la capacidad de seguir con mis rutinas. No me puedo concentrar en mi trabajo y lo único que me calma es acostarme en la cama e intentar pensar en otra cosa. A veces hago algo de meditación y relajación.

En otros aspectos de mi vida me siento un afortunado. Tengo una pareja que me ha apoyado siempre y un trabajo que me gusta y me genera suficientes ingresos para vivir con cierta holgura.

Doy gracias todos los días por tener a mi novia de apoyo.

Sin embargo, aunque mi yo racional sabe que mi situación actual no es tan mala, mi corazón a veces se siente sobrepasado cuando recibo alguna mala noticia. Es una sensación difícil de describir, es como si tuviera una astilla clavada en mi alma y como si no fuese capaz de gestionar ese dolor.

Pienso que a mi abuela, simplemente por ley de vida, no le queda mucho tiempo con nosotros. Pienso en mi futuro y de momento no me veo con ganas ni ánimo de formar una familia, aunque no lo descarto.

Pienso, pienso, pienso… y me genera ansiedad. Duermo mal, no descanso y todo se vuelve un círculo vicioso.

Dicen que experiencias como la pérdida de un ser querido fortalecen el caracter. A mi me da la sensación de que es todo lo contrario, que me he vuelto muy frágil a la hora de afrontar situaciones negativas de la vida.

La situación actual de pandemia y los datos diarios e historias de fallecidos y contagiados tampoco ayudan, desde luego.

En la situación actual, soy consciente de que mucha gente lo está pasando mal y hay casos realmente dramáticos, seguramente haya más de uno en esta comunidad. Para todos los que estéis en una mala situación os deseo con todo mi corazón que las cosas mejoren en este año.

En fin, supongo que con estas palabras solo busco algo de comprensión y desahogo como decía al principio.

Ojalá algún día sea capaz de afrontar estas situaciones con una cierta tranquilidad.

Muchas gracias por leerme.

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