Los filamentos sebáceos, presentes en pieles con tendencia grasa, tienen tratamiento según marcas como Boutijour u Omorovicza

Sábado por la mañana, ese día en el que se tiene un poco más de tiempo para mimarse. Y al mirarse frente al espejo, se puede ver una cantidad astronómica de puntos negros. ¿Pero son puntos negros en realidad? «Algunos pueden serlo, mientras que otros responden a lo que conocemos como filamentos sebáceos», explica Raquel González, directora de formación de Perricone MD y cosmetóloga, quien añade que: «es importante conocer la diferencia entre ambos, puesto que, mientras que los puntos negros pueden no reaparecer, los filamentos sebáceos tienden a ser más testarudos». Pero ¿por qué ocurre esto? La clave está en la diferencia de por qué surgen unos y otros.

Diferencia entre puntos negros y filamentos sebáceos
Lo que se conoce como puntos negros son poros obstruidos por el sebo natural de la piel en combinación con células muertas y diferentes bacterias. «Esto puede derivar en procesos acneicos cuando, por un cúmulo de bacterias, se transforma en una infección que termina con un proceso inflamatorio, ocasionando granitos», comenta Bella Hurtado, directora técnica de la firma Boutijour. A esto le sucede otra pregunta: ¿por qué son negros? Puesto que hay ocasiones en las que no desembocan en acné, pero aún así, su coloración es, cuanto menos, antiestética. «Se vuelven negros por un proceso oxidativo, ya sea porque se oxide la sustancia que lo compone al contacto con el ambiente, por la sobreexposición al sol o, incluso, por el uso de determinados cosméticos que pueden favorecer la oxidación, como ocurre con las vitaminas C poco estables», añade Estefanía Nieto, directora técnica de la firma Omorovicza.

Por su parte, los filamentos sebáceos también se suelen componer de sebo y de células de la piel, pero su color no suele ser tan oscuro (más blanco o gris) ni son tan pro acneicos, ya que no acumulan tantas bacterias, fundamentalmente, porque no obstruyen el poro como sí ocurre con los puntos negros. «Los filamentos sebáceos trabajan distribuyendo lípidos por la piel con la función de mantener o reparar la función barrera. Lo que ocurre es que, en determinados casos y zonas específicas -como la nariz-, suelen acumular un exceso de grasa. Se suelen distinguir fácilmente cuando se extraen con tiras de tipo peel-off, esas que aplicamos sobre el rostro, dejamos secar y retiramos. Cuando de esas tiras vemos que salen filamentos que se desprenden fácilmente de la piel, estamos normalmente ante filamentos sebáceos y no ante puntos negros», añade Raquel González.

¿Cómo no tratarlos?
Aunque usarlas puede resultar fascinante, precisamente, conviene evitar las tiras peel-off, ya que tienden a perjudicar a la piel. «Estas tiras son más o menos efectivas a la hora de retirar los puntos negros o los filamentos sebáceos, pero, además, se llevan consigo otras sustancias que son necesarias para un equilibrio dérmico. De hecho, tienden a producir irritación al eliminar la barrera hidrolipídica de la piel», comenta Ana Yuste, directora de educación de Aromatherapy Associates.

La tabla de la verdad sobre los filamentos sebáceos:
Qué son: «Son filamentos de sebo que también pueden contener células de tejido dérmico. Hacen que el poro se vea más abierto y grande porque el cúmulo de grasa puede dilatarlo». Elisabeth San Gregorio, directora de educación de Medik8.

Su apariencia: «Presentan menos volumen que los puntos negros y su coloración suele ser más clara, gris o blanca en la mayoría de los casos». Bella Hurtado, directora técnica de la firma Boutijour.
 
Pros: «Ayudan a mantener la función barrera de la piel al ser parte fundamental de su componente de lípidos». Raquel González, directora de formación de Perricone MD y cosmetóloga.
 
Contras: «Aunque son necesarios, a veces se presentan en exceso, sobre todo en la zona T en pieles mixtas y grasas. Solemos verlos más en nariz y mejillas». Estefanía Nieto, directora técnica de la firma Omorovicza.
 
Extra: «Aunque se eliminen, tienden a reaparecer, ya que son fundamentales para la piel». Ana Yuste, directora de educación de Aromatherapy Associates.

¿Cómo ponerle solución?
Aunque no pueden desaparecer, porque son parte natural del tejido y su función es necesaria, sí hay forma de que no estén tan presentes. La principal manera de mantener los filamentos sebáceos a raya es mediante la aplicación de rutinas cosméticas que ayuden a equilibrar los niveles de grasa y con una piel en forma, ya sea mediante exfoliación, por ejemplo, o a partir del uso de retinoides, que también trabajan en este sentido. También serán beneficiosos los activos cosméticos seborreguladores: «Aliados como el ácido salicílico, el ácido alfalipoico o el retinol serán la mejor ayuda en esta situación», añade Elisabeth San Gregorio, directora de educación de Medik8.

Pore Minimising Tonic de Medik8 está pensado, como su nombre indica, para reducir el tamaño de los poros visiblemente al trabajar sobre la eliminación del exceso de sebo, reduciendo al mismo tiempo su posterior producción. Cuenta con algunos de los musts para ello, como el ácido alfa lipoico, un fuerte seborregulador, que trabaja junto con el ácido L-Láctico y el Ácido L-Mandélico para exfoliar el tejido. 53€ en Medik8.es

Blemish Relief Retinol Treatment & Moisturizer, de Perricone MD, es una hidratante de noche con retinol y ácido salicílico. Mientras que el primero trabaja renovando la piel, lo que ayudará a evitar la proliferación de células muertas, el segundo ayudará reduciendo la cantidad de grasa. Además, cuenta con niacinamida, que también libera los poros. 51,50€ en Perriconemd.es

Deep Cleansing Mask es una mascarilla que purifica y trabaja sobre los poros a través de las absorbentes arcillas y lodos Moor de Hungría, procedentes del mismo lago de donde se extrae el complejo termal Healing Concentrate de la firma. En sintonía, ambos principios purifican en profundidad y reducen la apariencia de poros congestionados y dilatados, al tiempo que regeneran la piel. 82€ en Purenichelab.com


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