Un proyecto pionero utiliza la Inteligencia artificial para analizar y combatir la violencia de género

El perfil de una agresión
Durante ocho años se han analizado 1.622 casos registrados en el municipio de L’Hospitalet de Llobregat, en los que se obtuvieron datos completos en base a un protocolo establecido por AIS. Las conclusiones del análisis de estos datos, se recogen ahora en un paper pendiente de publicación que revela que, sobre esta muestra, el grupo de mujeres de entre 18 y 30 años, representa casi la mitad de los casos. Además, en 2 de cada 3 agresiones, los implicados son pareja en el momento de la agresión.

De acuerdo con los casos analizados, es en los primeros años de relación cuando se registran más episodios de violencia.

En cuanto a los datos de la agresión, en 3 de cada 4 casos, el episodio de violencia no había sido la primera agresión sufrida por la víctima. No obstante, pese a no ser la primera agresión, en la mayoría de los casos, sí suele ser la primera denuncia. De manera que la mayoría de las víctimas soportan diversas agresiones antes de interponer formalmente una denuncia.

En lo que se refiere al momento de la agresión, se registra un mayor número de casos durante el fin de semana y la mitad de las agresiones ocurren de madrugada.

Los principales motivos declarados como detonante de la agresión son los celos, la ingesta de alcohol y los problemas de pareja.

La Inteligencia artificial se suma a la lucha contra la violencia
Más allá de los datos concretos de los casos estudiados, que ofrecen una visión más precisa de la situación en una zona concreta durante un determinado periodo de tiempo, hay que extrapolar los beneficios que la IA puede aportar a los actores implicados en la atención a las víctimas y la prevención de la violencia contra la mujer.

Según Nausica Trias, directora general de AIS, el primer paso es unificar criterios relacionados con la captura de información. «Gracias a eso, hemos podido disponer de una gran cantidad de casos que nos han aportado datos muy valiosos con los que alimentar motores de inteligencia artificial, no sólo relativos a las posibles lesiones, sino incorporando información sociodemográfica relacionada», comenta Trias.

«La IA -señala la directora general de AIS- permite identificar de manera más detallada grupos de riesgo y proponer indicadores forenses clave para asesorar en dichas situaciones. Además, identifica las áreas donde deben aplicarse medidas protectoras de los colectivos más vulnerables, optimizando recursos, servicios y programas, que contribuyan a reducir también los niveles de revictimización».

Otro aspecto donde hemos puesto mucho énfasis en este trabajo ha sido en elaborar una escala más detallada de los índices reconocidos de gravedad de las lesiones. El objetivo aquí era dejar menos espacio a subjetividades y tratar de mejorar así la comunicación y entendimiento entre jueces y forenses. No hay duda de que «conocer la relación entre la gravedad de la agresión y las características socioeconómicas, la localización geográfica, el entorno cultural o la repetición de agresiones, permite desarrollar políticas de prevención más eficaces», afirma Trias.

«Estamos muy satisfechos con la aportación que hemos podido realizar, pues esperamos sirva para poder optimizar las estrategias de actuación y los recursos para combatir este problema», dice Nausica Trias. «No obstante, el trabajo realizado» -añade- «nos ha mostrado que todavía hay mucho trecho por delante, mucho margen de mejora y como sociedad debemos ser capaces de tomar todo lo que nos pueda resultar útil, como, en nuestro caso, la tecnología, para erradicar la violencia».

Prevenir las agresiones
Las técnicas de IA superan en capacidad de análisis a la estadística tradicional. Pueden analizar un número muy superior de variables, detectar interacciones y ofrecer resultados mucho más precisos. Gracias a la IA se puede afinar más en la caracterización de los perfiles más vulnerables en cuanto a víctimas y su probabilidad de sufrir una nueva agresión, en la detección de perfiles de potenciales agresores o en la probabilidad de reincidencia, en la identificación de zonas y momentos con mayor probabilidad de que se den episodios de violencia, etc.

Además, la IA puede también usarse para definir actuaciones con el fin de sensibilizar a la población más susceptible de protagonizar estas situaciones de violencia, como campañas orientadas al entorno cultural de víctimas y agresores, comunicación a través de los medios óptimos, en la lengua y cultura apropiados, el tratamiento de alertas tempranas, así como los refuerzos en la dotación asistencial o en ayuda y vigilancia.


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