Sto adelanta las ocho tendencias que marcarán la construcción y la arquitectura en 2023

Durante los últimos años, muchos sectores han evolucionado de manera exponencial, y el sector de la arquitectura y construcción tampoco se ha quedado atrás. Esta industria ha experimentado grandes avances para modernizarse y afrontar de manera efectiva los diferentes desafíos que tiene por delante: brecha de productividad, falta de mano de obra cualificada o necesidad de adaptarse a unos estándares de calidad, sostenibilidad y eficiencia energética rigurosos. Por ello, el próximo 2023 está llamado a ser un año clave en el que la innovación, la digitalización, la sostenibilidad y la aplicación de las tecnologías, métodos y sistemas vanguardistas permitan dar un salto exponencial a la industria.

No cabe duda de que la construcción es un sector clave para la economía y para alcanzar un mundo libre de emisiones. En un contexto de cambio climático y de crisis energética, esto es especialmente importante no solo para las nuevas edificaciones, sino también para dirigir al mercado de la rehabilitación hacia una construcción más sostenible, algo que en España tiene un amplio margen de mejora y que ha comenzado a tomar impulso en los últimos años. Según el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, las rehabilitaciones se han incrementado de enero a septiembre un 13% respecto al año pasado, y el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agencia Urbana contempla que se hagan más de medio millón de intervenciones hasta 2026 para mejorar la eficiencia energética, accesibilidad, conservación y funcionalidad de los hogares. Una nueva ola de rehabilitación que está siendo promovida por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), con el beneficio de los fondos europeos Next Generation.

Con vistas al nuevo año y teniendo en cuenta todos estos factores, los expertos de Sto, compañía internacional especializada en la fabricación de sistemas y elementos constructivos, han identificado las principales tendencias en construcción y arquitectura que marcarán este 2023:

  • Elementos y sistemas en pro de la eficiencia energética. El impulso a la rehabilitación y el elevado coste energético traerán consigo un mayor impulso de todos aquellos elementos que ayuden a disminuir la demanda energética: sistemas de aislamiento térmico por el exterior y el interior, fachadas ventiladas, carpinterías de calidad, sistemas de ahorro de agua, electrodomésticos de bajo consumo, uso de energías renovables, sistemas de corrección y prevención de puentes térmicos… Elementos que, además, están en constante desarrollo y mejora.
  • Nueva generación de sistemas fotovoltaicos. El auge de la generación de energía renovable fotovoltaica está trayendo consigo, además de la implantación de soluciones clásicas en tejados inclinados o planos, otro tipo de sistemas integrados en las fachadas, especialmente en los edificios plurifamiliares. Este salto cualitativo está permitiendo combinar estas soluciones con otro tipo de sistemas eficientes como las fachadas ventiladas o los SATE, ayudando a generar electricidad de alto rendimiento, a la vez que se ahorra energía aislando térmicamente el edificio. 
  • Asentamiento de la construcción industrializada. La necesidad de dar mayor impulso a la sostenibilidad, la digitalización y la automatización en la construcción seguirán poniendo en el punto de mira al modelo industrializado, tanto en obra nueva como en rehabilitación, gracias a los beneficios que aporta: optimización de los tiempos de producción gracias a la creación en fábrica de todos o parte de los elementos de un edificio, reducción del impacto medioambiental de la construcción y creación de empleos mucho más especializados, seguros, atractivos e inclusivos.  
  • La realidad virtual y aumentada para la visualización de proyectos futuros. Esta tecnología está ayudando a arquitectos, promotores y usuarios a visualizar la futura obra a realizar. De ahí que durante los próximos meses vaya a ganar mayor popularidad e implantación. Su mayor uso será beneficioso para detectar defectos y realizar cambios antes de que comience la construcción, lo que reducirá de forma significativa costes, plazos y errores.
  • La implantación del BIM se convierte en práctica casi obligatoria. En los últimos años, había grandes barreras que dificultaban la completa implementación BIM para materializar proyectos. Entre ellas, la inversión en este tipo de herramientas, la formación de los profesionales para utilizarlas o la necesidad de un cambio cultural en los procesos. Sin embargo, ahora, es una herramienta de uso casi obligatorio. El parlamento europeo está emprendiendo grandes esfuerzos para su implantación, especialmente a través de su inclusión en la normativa de contratación y licitación pública. Aunque todavía no tiene en España la presencia que debería, va reemplazando poco a poco al CAD y a otros modelos en 2D.
  • Nuevos materiales, basados en composites o aleaciones avanzadas para incrementar su resistencia. Se espera que el impulso de nuevos materiales en la industria de la construcción experimente un mayor auge en 2023: composites, aleaciones avanzadas y otros materiales de base biológica, así como materiales mejorados con nanotecnología, serán cada vez más populares, ya que brindan mayor resistencia, durabilidad y sostenibilidad.
  • Vuelven las curvas. Desde que el denominado ‘Estilo Internacional’ canonizase el uso de las líneas rectas, las formas curvas quedaron relegadas a proyectos orgánicos o de ámbitos experimentales. Sin embargo, ahora, gracias a la innovación en materiales y sistemas (fachadas, revestimientos, acabados, vidrios y carpinterías, etc.) las líneas curvas cada vez son más populares en la arquitectura contemporánea. Este auge también estará presente en otros elementos decorativos como sofás, mesas, alfombras, lámparas…, con el objetivo de sumar diseño a cualquier estancia y conseguir un look moderno, atemporal y original.
  • Mezcla de tonos cálidos y fríos. A nivel de decoración, todo apunta a que en 2023 se tenderá a jugar, cada vez más, con colores cálidos y fríos. Los beiges, marrones y blancos rotos aportan calidez y, con toques azules o verdes, la decoración ganará mayor sobriedad y elegancia.


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