Clases de pensiones y sus funciones

El maremágnum burocrático que asola nuestro país es difícil de comprender en numerosas ocasiones. Hoy en día, los principales documentos y tratados siguen haciendo gala de un no tan deseado lenguaje jurídico obsoleto, ideado para que solo los expertos en Derecho puedan comprenderlo.

Esto es una trampa para el ciudadano, pues, si no lee, traduce y comprende adecuadamente dicho lenguaje, puede verse envuelto en una situación económica y legal de difícil resolución. Por esa razón los asesores fiscales suelen ofrecer sus servicios para ocuparse de la documentación concreta de un sujeto en una determinada situación, pues están entrenadas para comprender los entresijos no ya del lenguaje jurídico, sino de los procesos administrativos en general.

Hoy en día, afortunadamente, están empezando a aflorar negocios que ofrecen los trámites complejos a menor escala y de manera más inmediata, como por ejemplo la solicitud de créditos rápidos online. Sin embargo, en la mayoría de los casos sigue siendo necesario tramitar todo tipo de cuestiones en la Agencia Tributaria, en la Consejería de Educación, en cualquier ayuntamiento y en la entidad financiera de confianza de un ciudadano concreto.

Podemos poner innumerables ejemplos de ello y, sin lugar a dudas, nos aproximaríamos bastante a la realidad de las cosas. Es necesario que el lenguaje jurídico se actualice, es decir, se simplifique, y que los ciudadanos españoles tengan un mayor acceso a recursos que les permitan tramitar documentos imprescindibles.

Un asunto peliagudo es el tema de las pensiones. Si a cualquiera de nosotros se nos dice que definamos el concepto de pensión en el ámbito de las prestaciones económicas, en principio lo tenemos muy fácil: «ayudas económicas a los ciudadanos y a las ciudadanas del estado español». ¿Y ya está? ¿Cuál es entonces la diferencia entre una beca y una pensión? ¿Todas las pensiones son de jubilación?

Sabemos que no, que hay muchas más, como la de viudedad. ¿Cómo entendemos la diferencia? ¿Cómo sabremos en qué condiciones y bajo qué requisitos podemos nosotros mismos solicitar aquella que necesitamos? ¿De qué manera podemos empezar a rellenar los documentos necesarios para poder hacerlo?

Es entonces, en estos casos, cuando entendemos la magnitud de los problemas que presenta no tener una formación básica en materia de burocracia. Debería ser obligatorio que cualquier niño o niña aprenda los tipos de documentos administrativos existentes, y no solo un sinfín de conceptos económicos que en cierto sentido no necesitará nunca llevar a cabo. Pero empecemos por el principio.

En efecto, no hay gran diferencia entre los conceptos de pensión y de beca, pues en todos los casos un organismo o institución cede una cantidad de dinero regular a una persona sea cual sea la situación en la que lo necesite. Quizá solo haya una diferencia: una beca puede ser una cuantía individual inmediata y ya.

Por otro lado, deberíamos establecer una diferencia básica fundamental entre pensiones contributivas y pensiones no contributivas. Las contributivas son, en pocas palabras, aquellas en las que el ciudadano tiene la obligación de cotizar a la Seguridad Social. Su duración es indefinida en el tiempo y la cantidad de dinero cedida varía en función de cada situación específica. Son pensiones contributivas la mayoría de pensiones de jubilación, de incapacidad permanente y de fallecimiento, entre otras como la de vejez o viudedad.

Por otro lado, encontramos las pensiones no contributivas, que son aquellas en las que, lógicamente y por definición, una persona no tiene la obligación de cotizar. Esto se debe a que son pensiones cedidas, al igual que cualquier ayuda de prestamistas, en situación de necesidad económica urgente.

Esto significa que los ciudadanos que pueden hacer uso de una pensión no contributiva tienen la posibilidad de solicitarla siempre y cuando no dispongan de ningún recurso económico que les permita la cotización, encontrándose en esta categoría otros tipos de pensión de jubilación, y la de invalidez.

Si entendemos esto, podemos empezar a comprender los diferentes subtipos de pensión. No obstante, cada una es diferente y todas tienen su dificultad en lo que respecta a su comprensión y solicitud. Es muy importante informarse a fondo, a ser posible con profesionales, antes de dar el paso de reclamar alguna. Lo que está en juego es, en definitiva, nuestra dignidad como ciudadanos.

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