Cómo crear nuestro propio e-commerce

En principio, la afirmación siguiente va a parecer utópica o excesivamente positiva, pero es cierta: cualquier persona, sea quien sea y sean cuales sean sus recursos, puede crear un e-commerce. ¿Pero qué es exactamente un e-commerce? Este anglicismo, popularizado a través de las acciones de los profesionales del marketing y de las ventas a través de internet, hace referencia a las tiendas online. Este modelo de negocio no es exactamente nuevo, sino una evolución natural de las tiendas físicas tradicionales. En general, funcionan igual que estas últimas, con la diferencia de que el escaparate ha dejado de ser un cristal en una calle para transformarse en una página web.

Sabemos lo que son las tiendas online, a estas alturas de nuestra experiencia como usuarios de la red estamos familiarizados con ellas. Probablemente hayamos efectuado numerosas compras a lo largo de los últimos diez o quince años de nuestra vida, momento en el cual las tiendas en internet comenzaron a proliferar y a consolidarse.

Sabemos cuáles son los pros y los contras. Sabemos que, a diferencia de una tienda física, sujeta a unas limitaciones de stock por distribución, no siempre podemos encontrar lo que necesitamos o tenemos que mandarlo a pedir, problema que desaparece absolutamente en las tiendas online. También sabemos que no tenemos por qué fiarnos de los vendedores, aunque por esa razón han nacido los sistemas de comentarios y votaciones de productos.

En definitiva, no somos nuevos en esto, incluso si todavía no hemos roto el hielo aún con esto de comprar por internet. Los e-commerce ya son un elemento cotidiano de nuestra realidad, tanto como los teléfonos móviles con conexión a internet.

Como usuarios y compradores potenciales, estamos acostumbrados a entender y asumir que podemos acudir a esta modalidad de compra siempre que queramos. Pero ¿estamos habituados a comprender que también podemos ejercer como empresarios? Probablemente no. Porque, en nuestro fuero interno, una tienda online es siempre un producto creado por y para empresarios multimillonarios que tienen la opción de invertir en ella. Pero no siempre es así, hay alternativas y podemos hacer uso de ellas.

Naturalmente, mientras mayor profesionalidad tenga una tienda virtual, mejor. El primer paso para ello es obtener un buen compendio de productos, pero también pagar a un webmaster profesional para que cree una página web a medida. Sin embargo, podemos iniciarnos en esto de la venta de productos por internet de maneras mucho más económicas, tal vez incluso gratuitas.

Páginas web como Etsy permiten a numerosos compradores sin recursos económicos disponer de una página web donde vender sus propios productos, la mayoría de ellos artesanales y manufacturados. Por otro lado, las redes sociales, como Facebook o Twitter, también se presentan como excelentes locales virtuales, y todo ello sin que tengamos que perder un céntimo. Es el germen de nuestro e-commerce.

Hay otra cosa que tenemos que tener muy en cuenta, pues es fundamental: el marketing digital. En general, la esperanza de vida de una tienda online depende no solo de que nuestros productos sean buenos, nuestros procesos de pago seguros, y nuestro sistema de atención al cliente eficiente y amable. También depende de nuestra visibilidad en internet, y eso solo se consigue realizando una buena estrategia de posicionamiento en Google. Cualquiera de nosotros puede intentar optimizar nuestro sitio web, es decir, nuestro contenido, con palabras clave que nos permitan estar presentes en los primeros resultados de búsqueda.

Cualquiera de nosotros puede colaborar con un blog famoso para que nos publicite. Eso sí, lo ideal es contar con auténticos profesionales del sector.

Esto último también es importante que nos lo grabemos a fuego en el cerebro: los inicios de una tienda online pueden ser fáciles y cómodos, y son accesibles para cualquier persona; pero, en última instancia, el objetivo final es reunir fondos económicos suficientes como para trascender al siguiente nivel.

Tener nuestra propia web, contar con una agencia de publicidad especializada, disponer también de nuestra propia marca registrada. Ese es el objetivo final, aquel al que deberíamos encaminar todos nuestros esfuerzos, y se puede conseguir. Mientras tanto, podemos utilizar todas las plataformas gratuitas disponibles para empezar a generar una base sólida de clientes fieles, pues serán sobre todo ellos quienes prescriban nuestra marca.

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