El contenido y el usuario, núcleos del marketing digital

El marketing online ha supuesto un cambio radical de paradigma en nuestra manera de entender la publicidad. Hasta antes del nacimiento de internet como recurso doméstico de comunicación, la publicidad consistía en la realización de una serie de contenidos que publicitaban productos y servicios por igual a una masa desconocida, informe y abstracta de personas. Esto era igual tanto para la publicidad creada y diseñada para periódicos, revistas o boletines informativos; para aquella presentada en radio o televisión; y para aquella que adornaba, y aún adorna, tablones de anuncios y vallas publicitarias de carretera, de pueblo o de ciudad.

El motivo era muy simple: no había manera de conocer de antemano al público objetivo, porque el público objetivo era cualquier oyente, cualquier espectador y cualquier persona que habitara el pueblo o la ciudad en cuestión, o que condujera con su coche rumbo a cualquier destino. Sí había maneras de conocer en cierto modo un perfil, pero eran procedimientos que requerían tiempo y que de todos modos no se podían aplicar a todas las formas existentes de publicidad tradicional. Por ejemplo, se podían llevar a cabo encuestas para conocer el prototipo de espectador que solía ver un programa de televisión en específico, pero es imposible saber quién va a pasar por una autovía.

 

 

Lo que queremos decir, en resumidas cuentas, es que la publicidad tradicional siempre ha sido un carril de una dirección; una metáfora muy adecuada a algunos de los tipos de anuncio de los que estamos hablando, por otro lado. Sin embargo, internet ha cambiado y revolucionado completamente los esquemas. Ahora, los recursos informáticos y virtuales nos permiten, mediante la programación de una serie de algoritmos complejos, saber a ciencia cierta qué tipo de personas visitan un sitio web.

De igual modo es posible conocer de primera mano su género, su procedencia geográfica, su rango de edad, sus hábitos frecuentes y sus aficiones gracias al nacimiento de las redes sociales, una manera de monitorizar a los usuarios de una marca y a los clientes potenciales de manera sencilla. Sabemos quiénes son, podemos además conversar con ellos; pero, ante todo, son ellos los que pueden conversar con la empresa y aportar sus quejas, sus dudas y sus sugerencias. La autovía ha pasado a ser de dos sentidos, la comunicación es un bucle de feedback de entrada y salida constante.

Ello, por lo tanto, ha repercutido en la manera de entender la publicidad. Ahora ya no importa publicitar y promocionar productos y servicios, porque es el usuario quien lleva la batuta y lo único que importa. En el centro del sistema solar de la publicidad ya no está la empresa, sino dicho usuario; y el usuario no quiere consumir publicidad, sino contenidos de calidad. Quiere, por tanto, leer textos didácticos que le resuelvan un problema, o ver un vídeo interesante que aporte un valor a su día a día. Porque el contenido online es, ante, todo, multiforme, y bien puede ser textual, visual o plenamente audiovisual.

El marketing de contenidos es, por ello, el núcleo del marketing digital, y cualquier empresa emergente que desee darse a conocer y consolidar su reputación online ha de tenerlo presente en todas las plataformas en las que decida estar. Es decir, el sitio web, los perfiles en redes sociales y el blog corporativo. Asimismo, es importante que idee estrategias y recursos para que dichos contenidos útiles sean fácilmente encontrados por los clientes potenciales, cuyos gustos y cuyo perfil ya puede acotar y conocer gracias a la tecnología virtual.

Por eso, no existe el marketing de contenidos sin la estrategia de contenidos, que incluye entre otras cosas las labores de posicionamiento web en resultados de búsqueda. Conocer al usuario es conocer también sus hábitos de búsqueda de información, que a grandes rasgos se reducen en uno: el uso de buscadores. Para que los usuarios puedan consumir contenido de calidad, previamente tienen que poder encontrarlo con facilidad. En ello reside la importancia de los buscadores.

En resumen, el marketing online existe gracias al usuario y se nutre de él. Porque, gracias a internet, el usuario decide, y ha pasado a ser el pilar central de todas las estrategias de marketing y publicidad. Debemos tenerlo siempre muy presente.

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